Damien Jurado @ Aulario la Bomba (19.03.2012)



Vivimos tiempos complicados para el orgullo de algunas de las manifestaciones culturales más apasionadas que existen, como pueden ser, para el caso que nos ocupa, la música pop.
Con la visita hoy de Damien Jurado (posiblemente el artista que mejor se mueve encima de la cuerda, esa que une a Tim buckley con Elliott Smith), una de la fechas claves dentro del calendario del Campus Rock de este bicentenario 2012, hemos vuelto a constatar una constante común en la presentación de según que músicas en vivo por parte, en este caso concreto, de la Universidad de Cádiz. Y no es otra que la de acondicionar el espacio del recinto destinado al público asistente con sillas para el respetable, es decir, conciertos sentados. Esta situación se da siempre que el artista/banda presenta un estilo de marcadas raíces musicales, música folk principalmente. (No es un señalamiento directo, puesto que la gira del americano se esta realizando por teatros y al parecer es la forma en la que está presentado su nuevo álbum, Maraqopa, de forma integra).
Recordemos como los tebeos pasaron a venderse en grandes superficies y con tapa dura en tomos que ponían en grave riesgo las articulaciones de nuestras muñecas por obra y arte de la respetabilidad que otorgan formas más “serias” y “respetadas” de presentación del producto, ya saben, ahora son novelas graficas. No cometamos la estupidez de convertir a un concierto de rock en un recital, la diferencia es clara pero a veces difusa.
Así pues desde aquí no podemos más que mostrar nuestro más absoluto rechazo a esta perversión de la forma y concepto y por tanto del espíritu más primigenio de un concierto de rock and roll. Esta clase de prácticas rompen el clima único y especial de una de las muestras más puras, únicas y esenciales de la celebración de la pasión: la música pop en vivo.
Aún así este cliché formal (del cual estoy convencido que se perpetúa de forma inconsciente e inocente) no pudo romper la fuerza de las canciones, como esa Working Titles que marcó sin duda uno de los momentos más emocionantes de toda la noche. Durante esos tres minutos no había sillas, de verdad, todos flotábamos.

Texto de Vitoshe. Apuntes de Mir Santos.

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